Ojalá te arrepientas.

POR Iciar Sanchez Montero
01/11/2020

Ojalá te arrepientas.

Ojalá te arrepientas

 

Mas o menos esta frase es uno de los anclajes que se usan a diario como  impulso en muchas acciones que decidimos emprender. Ya sea en el area del deporte, trabajo, amigos pero sobre todo en las relaciones sentimentales. 

 

Demostrar que podemos, que esa o esas personas malvadas y sin alma  se equivocan. Sentir la  satisfacción al poder demostrar al mundo nuestro éxito y bienestar por encima del arrepentimiento de los espectadores que nos hicieron sufrir. 

 

Son deseos ocultos incluso a nuestros propios ojos  que esconden la intención tras la acción mas inocente: un paseo, deporte, una cena con las amigas, un post en redes sociales, un viaje "sola en furgoneta aunque sea lo último que haga en la vida y la tenga que alquilar donde sea pero yo me voy" :) 

 

Shakira cantaba algo así en una de sus canciones y nos sirve de contexto perfecto. 

 

Volverás desde tu infierno

Con el rabo entre los cuernos
Implorando una vez más
Pero para ese entonces
Yo estaré a un millón de noches
Lejos de esta enorme ciudad

Y vendrás a mi suplicando perdón y no estaré aquí. 

 

Es evidente que en el momento de la composición la autora no tenía las mejores intenciones ni deseos. El despecho, el  ingrediente que domina  "ojalá te arrepientas", nos puede  dar  el impulso para emprender y dar la vuelta al mundo si hace falta. 

 

No estoy diciendo que no sea fantástico tomar la decisión de alejarse, tomar acción  y  salir hacia delante con la velocidad de un cohete. De esto además hablo en mi primer libro Soñando Pasión. El tiempo es el único bien que no vuelve. 

 

¿Pero qué estamos generando entonces ? Embarrarnos. 

No es lo mismo salir corriendo desde la tranquilidad de un espacio limpio y cuidado, que desde un charco de barro, donde es muy posible que te manches entero. Allí donde llegues no serás muy bien recibido con estos manchones. Aqui podríamos rescatar a la memoria como  reflexión, el tipo de relación que mantenemos con las personas que formaron parte de nuestra vida. 

 

La intención lo cambia todo. 

Si nuestra intención oculta es "ojalá te arrepientas" tarde o temprano este karma nos encontrará  y en los tiempos actuales todo va muy rápido, nos encontraremos  las consecuencias de bloquear emociones e impulsarnos sobre el dolor ajeno con mas antelación de lo esperado. 

 

 

¿Perdonar? aceptar y aprender. 

La sociedad actual no fomenta mucho esta práctica tan saludable para nuestro bienestar emocional y mental. Lo habitual suele ser desgranar, criticar y juzgar. Estamos programados para ello y no para lo contrario.

 

No debemos culparnos, ocurre y ocurrirá cuando los acontecimientos no suceden según lo previsto. Nos enfadamos con nuestro termómetro particular y nos creemos con la autoridad suficiente de castigar o perdonar. 

 

Es suficiente  solo ser conscientes del mecanismo y disolverlo con paciencia. 

 

La lista de personas que no han cubierto mis expectativas sobre todo laborales es muy amplia. Pero no tengo nada ni a nadie que perdonar. Yo no soy un juez o un dios que entrega la libertad sobre los pecados ajenos, porque en realidad no lo son.

Nadie ha cometido errores. No existe el bien o el mal porque son conceptos mentales sobre un realidad que desconocemos en su totalidad. Pero no voy a seguir por esta línea, sería un gran tema de reflexión.  Te recomiendo mi tercer libro, Perfectas cicatrices,  mas espiritual y místico  con estos conceptos desgranados de forma muy sencilla. 

 

El único perdón o compasión posible es hacia nuestra  persona por todos los pensamientos de sufrimiento que generamos en nosotros  de forma involuntaria. Si tuvieramos que escribirnos una carta podría ser algo así.

 

Espero que te sirva. 

 

Querido yo,

Es época de cartas pidiendo regalos. YO esta noche quiero decirte que no te volveré a dejar solo, esta vez no voy a salir corriendo.  Estos son los deseos que esta navidad voy a pedir encontrar la forma de superar juntos/as aquello que solo nos hará mas fuertes. 

 

- Compasión hacia mi personaje por el tiempo que tardará en transitar el duelo de echar de menos o perder a una persona querida, un trabajo o una situación. 

 

- Comprensión y dedicación por el espacio que necesitaré  para sentir mi vulnerabilidad.

 

- Paciencia para dejar que crezca esa energía y liberarla conscientemente. En frente de mi dolor es donde puedo ser yo de verdad. 

 

- Reconocerme y aceptar que me voy a cuidar, amar y sentir hasta mi última celula. 

 

Y aquí,  abrazado/a a mi sentir encuentro las soluciones, acciones y puertas necesarias para lanzarme de nuevo a experimentar la vida a pleno pulmón.

 

Sin victimas y sin verdugos.

 

Sin deseos de venganza o arrepentimiento.

 

Deseando que aquel que fué mi maestro/a pueda encontrar también la manera de volver a casa juntos, porque siempre fue así. Unidos infinitamente estuvimos, estamos y estaremos.  

 

Almas compañeras, afines.

 

Diferentes experiencias de un mismo ser. 

 

Te amo. Me amo. 

 

 

 

Gracias a todas las almas que han formado parte de mis peores experiencias.

 

Pero sobre todo gracias a todas las almas que me acompañan en este viaje compartiendo  momentos de felicidad, comprensión, alegria y mucho amor. 

 

Os amo. 

 

 

 

 

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